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Cerrar las rejillas de los cuartos que no usa no ahorra: le cuesta

Parece lógico — menos ambientes que enfriar, menos trabajo para el equipo. Pero al ventilador nadie le avisó, y lo que pasa adentro del ducto es exactamente lo contrario de lo que uno espera.

4 min de lecturaDICEC, Inc.

Es de las cosas más razonables que uno puede pensar: si hay cuartos que no se usan, cerrales la rejilla. Menos espacio que enfriar, menos trabajo para el equipo, menos consumo.

La intuición es buena. El problema es que el sistema no funciona así, y el resultado termina siendo el opuesto.

Lo que pasa adentro del ducto

Dos esquemas del mismo sistema de ductos. Con las cuatro rejillas abiertas, la presión en el ducto es normal y el aire sale por las cuatro. Con dos rejillas cerradas, el ventilador sigue girando igual, la presión sube y parte del aire se escapa por las uniones del ducto en vez de llegar a los ambientes.Las cuatro abiertasventiladorPresión en el ductonormalAire que llegacompletoDos cerradasventiladorcerradacerradase escapa por las unionesPresión en el ductosubeAire que llegamenos que antes
Al ventilador nadie le avisó. Sigue girando a la misma velocidad contra un ducto que ahora tiene menos por dónde soltar el aire, así que la presión sube y lo que no sale por las rejillas se escapa por donde puede.

Acá está todo el asunto: al ventilador nadie le avisó que usted cerró una rejilla. Sigue girando a la misma velocidad, empujando la misma cantidad de aire, contra un ducto que ahora tiene menos por dónde soltarlo.

La presión adentro sube. Y ese aire tiene que ir a alguna parte.

Dónde termina yendo

Se escapa por las uniones del ducto. Ningún sistema de ductos es perfectamente hermético — se escapa algo siempre. Al subir la presión, se escapa más, y ese aire frío termina en el entretecho en vez de en un ambiente. Eso es consumo puro que no enfría nada.

El ventilador trabaja contra más resistencia. Y contra más resistencia mueve menos aire en total. Menos aire pasando por el serpentín significa menos capacidad entregada, no menos consumo.

El serpentín se puede congelar. Cuando pasa poco aire, el serpentín se enfría más de la cuenta y la humedad del aire se le pega como hielo. Un serpentín con hielo enfría menos todavía, y en el peor caso manda líquido al compresor. Es la misma escarcha que aparece en nuestra lista de señales de falla, y esta es una de sus causas más comunes.

En Panamá hay un daño extra. Menos aire pasando por el serpentín significa menos deshumidificación. El ambiente puede marcar la temperatura correcta y sentirse pegajoso igual, porque el equipo está enfriando pero ya no está secando.

Y el cuarto cerrado tampoco queda aislado

Esto sorprende: el cuarto con la rejilla cerrada no deja de intercambiar calor con el resto de la casa. Las paredes internas no aislan casi nada y las puertas no sellan.

Lo que sí pasa es que ese cuarto se calienta y se humedece, y después le devuelve ese calor al resto de los ambientes por debajo de la puerta. Usted no eliminó una carga: la movió y la empeoró. En clima húmedo, un cuarto cerrado sin circulación por semanas también junta olor y humedad en las paredes.

Lo que sí funciona

Cerrar la puerta, no la rejilla. Si el ambiente tiene su propio equipo, apagarlo es lo correcto. Lo que no funciona es bloquear la salida de aire de un sistema centralizado.

Zonificación de verdad. Existe y funciona, pero es otra cosa: compuertas motorizadas con control, diseñadas para que el sistema sepa que una zona se cerró y ajuste el caudal en consecuencia. Es una instalación, no una decisión de mover una palanquita.

Horarios. Programar el sistema para que trabaje cuando hay gente es el ahorro más grande y el más simple. No requiere obra ni cambia nada del equipo.

Balancear bien el sistema. Si hay ambientes que enfrían de más y otros de menos, eso se corrige ajustando el balance en el diseño del ducto, no cerrando rejillas a mano.

La excepción

Una rejilla ajustada parcialmente para corregir un desbalance leve no es lo mismo que cerrarla. Los difusores traen regulación justamente para afinar. El problema aparece cuando se cierra por completo, y sobre todo cuando se cierran varias.

Regla práctica: si cerró más del 10 % de las salidas del sistema, ya está empujando el equipo fuera de sus condiciones de diseño.

Cómo saber si le está pasando

  • Silbido en las rejillas que quedaron abiertas — eso es presión de más.
  • La puerta del cuarto cerrado cuesta abrirla o se cierra sola.
  • Escarcha en la tubería o el serpentín.
  • Algunos ambientes quedaron fríos de más después de cerrar otros.
  • El recibo no bajó, o subió.

Si alguna de esas le suena, abra las rejillas y vea qué pasa en las próximas semanas. Es la prueba más barata que existe.


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