Cómo se dimensiona la climatización de una oficina
Una oficina no se calcula como una casa más grande. Lo que manda no son los metros cuadrados: es cuánta gente hay adentro y cuánto aire fresco hay que meter desde afuera — que en Panamá es más de una cuarta parte de la carga.
La pregunta llega así: "tengo una oficina de 100 metros, ¿de cuánto la pongo?"
Y la respuesta honesta es que con ese dato solo no se puede. Dos oficinas de 100 m² en el mismo edificio pueden necesitar equipos que difieren al doble, y la diferencia no está en los metros.
De dónde sale la carga de una oficina
Tomemos un caso concreto: 100 m², 12 personas, una fachada con unos 20 m² de vidrio, iluminación LED y las computadoras normales de una oficina.
Oficina de 100 m² con 12 personas — de dónde viene la carga
Mire la segunda barra, porque es la que casi nadie considera.
El aire exterior: el 27 % que nadie calcula
Una oficina tiene que meter aire fresco del exterior. No es opcional ni es un lujo: es un requisito de las normas de calidad de aire, y se define por persona y por área. Sin eso el CO₂ sube, la gente rinde menos y el edificio huele a encierro.
El problema es de dónde viene ese aire en Panamá: entra a 32 grados y con 80 % de humedad, y hay que enfriarlo y secarlo antes de soltarlo en la oficina. Sacarle la humedad cuesta más energía que bajarle la temperatura.
En nuestro ejemplo eso es más de una cuarta parte de toda la carga del sistema. Y es la primera partida que desaparece cuando alguien dimensiona "por metro cuadrado", porque una casa no tiene este requisito y la regla de dedo viene de ahí.
Cuando un sistema de oficina no da abasto y nadie entiende por qué, esta suele ser la razón. O se calculó sin el aire exterior, o se calculó con él y después nadie lo conectó.
La gente pesa más que el área
Doce personas en esa oficina aportan casi el 20 % de la carga. Cada persona sentada trabajando entrega calor y humedad de forma continua.
Eso significa que la densidad de ocupación manda sobre los metros cuadrados. La misma oficina de 100 m² con 6 personas y con 25 personas son dos proyectos distintos, y el segundo no necesita "un poco más": necesita bastante más, porque suben a la vez la carga de las personas y el aire exterior que hay que meter por ellas.
Por eso la primera pregunta que hacemos nunca es cuántos metros. Es cuánta gente.
Las salas de reuniones son el problema clásico
Y merecen párrafo aparte porque es donde más fallan los proyectos.
Una sala de 20 m² con 12 personas adentro tiene la mayor densidad de ocupación del edificio — más que cualquier área abierta. Durante esa hora necesita muchísimo más aire y mucha más capacidad que el resto. Y después queda vacía media tarde.
Un sistema que trata la sala de reuniones como "20 metros más de oficina" se queda corto exactamente cuando hay visitas adentro. Es el ambiente que más se queja y el que peor se resuelve.
Perímetro e interior no son lo mismo
Otra distinción que las casas no tienen.
Las áreas contra la fachada reciben sol, y su carga cambia durante el día y según la orientación. Las áreas interiores no reciben nada de sol, pero tienen gente, computadoras y luces todo el día — así que necesitan enfriamiento incluso cuando afuera está fresco.
Un solo termostato no puede atender las dos cosas. Si el sensor está en el perímetro, el interior se calienta; si está en el interior, el perímetro se congela por la mañana y hierve por la tarde. Ese es el origen de la queja más común en oficinas: "a unos les da frío y a otros calor", y casi nunca se arregla comprando más capacidad.
Se arregla zonificando, que es una decisión de diseño y hay que tomarla antes.
Qué pedir cuando le coticen
No hace falta que usted haga el cálculo. Hace falta que pida que exista:
- El cálculo de cargas, con cuánta gente se consideró y qué orientación tiene cada fachada.
- El caudal de aire exterior que se está metiendo, y por dónde entra.
- Cómo se zonifica perímetro e interior, y dónde van los sensores.
- Cómo se resuelven las salas de reuniones, específicamente.
- El horario de operación que se asumió.
Si le cotizan sin preguntarle cuánta gente trabaja ahí, el número salió de una regla de dedo. Y una oficina mal dimensionada no falla el día que la entregan: falla el día que se llena.
Este es el primero de una serie sobre climatización de oficinas. En los próximos vamos a ver cuándo conviene VRF sobre split, qué cuesta operar el sistema al mes, y cuánto cuesta instalarlo.
DICEC diseña e instala climatización para oficinas y edificios comerciales en Panamá desde 1990. Si está por armar un proyecto, escríbanos con los planos y la cantidad de gente — con eso ya se puede empezar a calcular en serio.