El aire acondicionado no gasta gas: si hay que recargarlo, tiene una fuga
Un equipo de aire acondicionado no consume refrigerante. Circula siempre el mismo, en un circuito cerrado. Si le falta, se fue por una fuga, y recargarlo sin repararla es pagar dos veces. Dónde suelen estar las fugas, cómo se reparan bien y qué pedirle al técnico.
"Hay que ponerle gas una vez al año." Es de las frases que más se oyen sobre el aire acondicionado, y es falsa.
Un circuito cerrado
El refrigerante no se quema ni se gasta como la gasolina de un carro. Recorre siempre el mismo circuito: se evapora adentro, donde absorbe el calor; el compresor lo empuja afuera; ahí se condensa y suelta ese calor; y vuelve a empezar. Es el mismo refrigerante desde el día de la instalación.
Si el equipo tiene menos que al principio, solo hay una explicación: se salió por algún lado. Hay una fuga.
Por qué recargar sin reparar sale caro
- El refrigerante se vuelve a ir. A veces en semanas, a veces en meses. Y hay que volver a pagarlo.
- Mientras tanto, el equipo trabaja mal. Con poca carga enfría menos, tarda más, consume más, y el serpentín se puede llenar de hielo. El compresor, que es la pieza más cara, trabaja recalentado.
- Contamina. El R-410A, el refrigerante más común en los equipos de hoy, tiene un potencial de calentamiento global de 2.088 según el IPCC: un kilo que se escapa equivale a unas 2 toneladas de CO₂.
- Con R-22 es peor. Es un refrigerante que está saliendo del mercado y cada recarga cuesta más que la anterior. Lo explicamos en R-22, R-410A y R-32.
Recarga sola
- Se agrega refrigerante hasta que “enfría”
- Nadie busca por dónde se fue
- No se mide cuánto entró
- A los meses, la misma visita y la misma factura
Reparación de la fuga
- Se busca la fuga y se muestra dónde estaba
- Se repara y se prueba con nitrógeno a presión
- Se hace vacío y se mide con vacuómetro
- Se carga por peso, según la placa del equipo
Dónde suelen estar las fugas
- En las uniones abocardadas — las tuercas que conectan la tubería con las unidades. Si el abocardado quedó mal hecho, o la tuerca mal apretada, la fuga aparece al tiempo.
- En las válvulas de servicio de la condensadora.
- En el serpentín. Cerca del mar, el aire salino corroe el aluminio y el cobre; en Panamá, buena parte de la ciudad está a pocos kilómetros de la costa.
- Donde la tubería roza con algo y la vibración la va gastando.
Cómo se repara bien
Una reparación de verdad tiene pasos que se pueden comprobar:
- Encontrar la fuga, con detector electrónico, espuma o presurizando el sistema con nitrógeno.
- Repararla: rehacer el abocardado, soldar, cambiar la válvula o, si el serpentín está perforado, cambiarlo.
- Probar la hermeticidad con nitrógeno, a la presión y por el tiempo que indica el fabricante.
- Hacer vacío hasta el nivel que pide el fabricante, medido con un vacuómetro, y comprobar que se mantiene con la bomba cerrada. El vacío saca la humedad y el aire que entraron.
- Cargar por peso, con una balanza, la cantidad que indica la placa más la que corresponde a la tubería instalada.
Si a su equipo lo "recargan" seguido, pida esas cinco cosas. Y si la fuga está en un serpentín corroído de un equipo viejo, quizás ya no convenga repararlo: esa cuenta está en reparar o reemplazar el aire acondicionado.
¿Le están recargando el equipo cada pocos meses? Escríbanos: buscamos la fuga, le mostramos dónde está y le decimos si conviene repararla.