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Hoteles: cuánto aire acondicionado se gasta en habitaciones vacías

Con 70 % de ocupación, una habitación de hotel pasa 510 de las 720 horas del mes sin nadie adentro. En Panamá la respuesta no es apagar el aire — es controlar distinto cada parte del mes. Ocupación, humedad, puertas de balcón y ruido.

5 min de lecturaDICEC, Inc.

En un hotel, la habitación es el producto. Y la mayor parte del mes, ese producto está vacío.

Las cuentas, con supuestos razonables: 70 % de ocupación y un huésped que pasa unas 10 horas al día en el cuarto — dormir, bañarse, arreglarse. Con eso, una habitación tiene a alguien adentro 210 de las 720 horas del mes.

Las 720 horas de un mes en una habitación de hotel. Con 70 por ciento de ocupación y el huésped unas diez horas al día en el cuarto, hay alguien adentro 210 horas. Otras 294 la habitación está vendida pero el huésped está afuera, y 216 no está vendida. En total, 510 horas — el 71 por ciento del mes — el cuarto está vacío.510 h sin nadie adentro — 71 % del mes720 horas de una habitación210 hcon huésped adentroLo que pida el huésped294 hvendida, huésped afueraRetroceso suavesensor de ocupación216 hno vendidaRetroceso profundodesde el sistema de reservasSupuestos: 70 % de ocupación y el huésped unas 10 horas al día dentro de la habitación.En Panamá, retroceso no es apagar: la temperatura sube unos grados y el equipo sigue controlando la humedad.
Con su propia ocupación los números cambian, pero la proporción rara vez se da vuelta: una habitación de hotel pasa la mayor parte del mes sin nadie adentro. Y cada una de las tres partes se controla distinto.

Las otras 510 horas — el 71 % del mes — el cuarto está vacío: 294 vendido pero con el huésped en la calle, y 216 sin vender.

Si el aire queda encendido a la temperatura que dejó el último huésped, esas 510 horas son enfriamiento para nadie.

En Panamá, apagar no es la respuesta

La tentación es apagar el aire de los cuartos vacíos. En un clima seco funcionaría. En Panamá, no.

Un cuarto cerrado con el aire apagado se llena de humedad: la que entra de afuera por puertas y ventanas, y la del baño. A los pocos días aparece el olor, las sábanas se sienten húmedas y empieza el moho en las paredes y detrás de los muebles. Y cuando se vuelve a encender, el equipo tarda en sacar toda esa agua antes de que el cuarto se sienta cómodo.

Lo que funciona es el retroceso: dejar que la temperatura suba unos grados cuando no hay nadie, pero con un límite de humedad. Si la humedad pasa de un tope — típicamente alrededor del 60 % —, el equipo trabaja para secar aunque la temperatura esté bien. El cuarto no se enfría para nadie, pero tampoco se echa a perder.

Tres partes del mes, tres controles

Con el huésped adentro: lo que pida el huésped. Algunos hoteles limitan el rango del termostato para que no se pueda bajar de cierto punto — bajar a 16 °C no enfría más rápido, solo deja al equipo trabajando de más.

Vendida, con el huésped afuera: retroceso suave — un par de grados por encima de lo que dejó el huésped, para que el cuarto se recupere en minutos cuando vuelve. El problema es saber cuándo salió:

  • El tarjetero de la entrada es barato y simple, pero se engaña fácil: basta dejar otra tarjeta puesta, y hay huéspedes que lo hacen justamente para encontrar el cuarto frío.
  • Un sensor de ocupación con contacto de puerta es más confiable. La lógica es sencilla: si la puerta se abrió y se cerró y después no hay movimiento, el cuarto quedó vacío. Si hubo movimiento después de cerrar la puerta, hay alguien adentro — aunque esté dormido y no se mueva durante horas, porque la puerta no se volvió a abrir.

No vendida: retroceso profundo — por ejemplo, hasta 26 o 27 °C, siempre con el límite de humedad —, ordenado desde el sistema de reservas. Cuando se hace el check-in, el sistema lo devuelve a temperatura de confort, para que empiece a enfriar mientras el huésped sube.

Las puertas de balcón

Un balcón con la puerta abierta y el aire encendido es enfriar la calle. Y en Panamá es peor que eso: entra aire con un punto de rocío de unos 24 °C a un cuarto que está a 21. El piso, las paredes y la rejilla del equipo quedan por debajo de ese punto de rocío y se mojan.

Un contacto en la puerta de balcón que corta el enfriamiento mientras está abierta es de lo más barato que se puede instalar en un hotel, y de lo que más problemas evita.

El olor a humedad

Es de las quejas más típicas de un hotel en el trópico, y casi nunca se arregla con más frío. Las causas de siempre:

  • Equipos sobredimensionados. Enfrían rápido, se apagan antes de sacar la humedad, y el cuarto queda frío y húmedo. Un equipo del tamaño correcto trabaja ciclos más largos y seca mejor — lo explicamos en cuántos BTU necesita su espacio.
  • Aire exterior sin tratar. Si el aire de ventilación entra a los pasillos o a los cuartos tal como viene de afuera, entra con toda su humedad. La solución es tratarlo antes — secarlo en una unidad dedicada — y después distribuirlo.
  • Un edificio en presión negativa. Cada baño tiene su extracción, muchas veces encendida las 24 horas. Si nadie repone ese aire, el edificio queda en presión negativa y chupa aire húmedo de afuera a través de las paredes. Ese aire se condensa detrás del empapelado o del vinil frío, y ahí aparece el moho. Es una de las causas clásicas de moho en hoteles de clima caliente.

El ruido

En un hotel, el equipo está a dos metros de la cama. Las guías de ASHRAE apuntan a un ruido de fondo del orden de NC 30 a 35 para habitaciones. Es un nivel exigente, y se pierde fácil con una unidad mal elegida.

Lo que más ayuda:

  • Elegir las unidades para que a plena carga trabajen en velocidad baja o media, no en alta.
  • Unidades en el cielo raso de la entrada del cuarto, con ducto, en vez de un equipo sobre la cabecera.
  • Las condensadoras lejos de las ventanas — de este cuarto y de los de al lado.
  • Revisar bombas de condensado y soportes: muchas veces el ruido no es el ventilador, es una vibración.

Un equipo ruidoso tiene otra consecuencia: el huésped lo apaga para dormir. Y en Panamá, un cuarto con el aire apagado toda la noche se llena de humedad.

Cuándo no hace falta un sistema centralizado

Un sistema de gestión integrado con reservas tiene sentido en hoteles medianos y grandes. En uno de veinte habitaciones, termostatos con sensor de ocupación y contacto de puerta de balcón, bien configurados, dan buena parte del ahorro por una fracción del costo. Muchos se pueden programar para que, tras un día entero sin movimiento, pasen solos al retroceso profundo.

Revise su hotel esta semana

  • Suba a una habitación no vendida y mire el termostato. ¿A cuánto está?
  • ¿Los tarjeteros tienen tarjetas "de la casa" puestas?
  • ¿Las puertas de balcón cortan el aire?
  • ¿Hay olor a humedad en las habitaciones que pasan días cerradas?
  • ¿Las extracciones de los baños tienen aire de reposición?
  • ¿Qué equipos se oyen desde la cama?

¿Quiere saber cuánto consume su hotel en habitaciones vacías? Con el servicio de medición se ve el consumo de climatización hora por hora, incluidas las horas en que no hay nadie. Escríbanos.

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