¿Conviene un inverter en una oficina que se usa 4 horas al día?
El ahorro de un inverter crece con las horas de uso. A 4 horas al día, en un equipo de 24.000 BTU/h, son unos $107 al año; a 10 horas, unos $267. Cómo saber si la diferencia de precio que le cotizan se paga, y cuándo no conviene.
"Compre inverter, que ahorra." Es cierto. Pero cuánto ahorra depende de una sola cosa más que de ninguna otra: cuántas horas trabaja el equipo.
Una sala de reuniones que se usa 4 horas al día y una recepción que está abierta 12 no ahorran lo mismo con el mismo equipo.
El ahorro, según las horas
Un ejemplo con un equipo de 24.000 BTU/h: un convencional nuevo de SEER 14 contra un inverter de SEER 20.
Ahorro al año de un inverter frente a un convencional nuevo
El ahorro crece en línea recta con las horas. A 12 horas al día es seis veces el de 2 horas.
La cuenta que hay que hacer
No hace falta saber cuánto cuesta cada equipo para decidir. Hace falta saber la diferencia de precio entre las dos cotizaciones, y dividirla por el ahorro anual:
años para recuperar la diferencia = diferencia de precio ÷ ahorro al año
Una forma rápida de leerlo, con este equipo:
- A 4 horas al día, cada $100 de diferencia de precio tardan unos 11 meses en volver.
- A 10 horas al día, unos 4 a 5 meses.
Si la diferencia que le cotizan se recupera en dos o tres años, es una buena compra para un equipo que va a durar bastante más que eso. Si tarda ocho o diez, el inverter le va a dar otras cosas — menos ruido, una temperatura más pareja —, pero no le va a salir más barato.
Puede hacer la cuenta con sus propios números en cuánto cuesta tener el aire encendido.
Cuándo no conviene
- Cuando el equipo se usa pocas horas y la diferencia de precio es grande.
- Cuando el local es alquilado y se va en un par de años. El ahorro se queda en el local.
- Cuando el problema no es el equipo. Una sala que se usa 4 horas al día pero tiene el aire encendido 11 porque nadie lo apaga no necesita un inverter: necesita un horario.
Cuándo sí
- Más de 8 horas al día, todos los días: el ahorro es grande y se recupera rápido.
- Equipos que trabajan casi siempre a carga parcial, como una oficina que pasa media tarde vacía.
- Cuando además importa el confort: el inverter baja la velocidad en vez de prenderse y apagarse, y la temperatura queda más pareja.
Un dato que da perspectiva: entre un equipo viejo de SEER 10 y cualquier equipo nuevo, la diferencia es mucho más grande que entre un convencional nuevo y un inverter. Lo vimos en lo que cuesta al mes climatizar una oficina: si tiene un equipo de más de diez años, la mayor parte del ahorro está en cambiarlo, casi sin importar por cuál.
¿Le cotizaron un inverter y un convencional y no sabe cuál conviene? Escríbanos con las horas de uso y las dos cotizaciones: le hacemos la cuenta.