Un split no trae aire de afuera: por qué la sala de reuniones da sueño
Un equipo split enfría y seca el aire del cuarto, pero no lo renueva: el aire que sale es el mismo que entró. En una sala de reuniones llena, eso significa CO₂ que sube toda la hora. Cuánto aire de afuera pide la norma ASHRAE 62.1, cómo comprobarlo con un medidor y cómo se resuelve sin meter la humedad de Panamá.
A los 40 minutos de reunión, la sala está fresca, pero el ambiente está pesado. Alguien bosteza. Alguien abre la puerta "para que corra el aire".
El aire acondicionado está funcionando bien. El problema es otro: un split no trae aire de afuera.
Enfriar no es ventilar
Un split toma el aire del cuarto, lo pasa por el serpentín, lo enfría, le saca agua y lo devuelve al mismo cuarto. Es el mismo aire, dando vueltas. Lo mismo hacen la mayoría de los cassettes y los equipos de pared.
Mientras tanto, cada persona en la sala respira y suelta CO₂, humedad y olores. Si no entra aire de afuera, todo eso se acumula mientras dure la reunión.
Cuánto aire de afuera pide la norma
La norma ASHRAE 62.1, la referencia más usada para ventilación de oficinas, pide aire de afuera por dos razones: por cada persona (2,5 litros por segundo) y por cada metro cuadrado (0,3 litros por segundo), para diluir lo que sueltan los muebles, las alfombras y el edificio mismo.
Aire de afuera para una sala de reuniones de 20 m²
Una sala de reuniones es el cuarto de la oficina con más gente por metro cuadrado. Cuando está llena, es la que más aire de afuera necesita. Y muchas veces es la que tiene un split solo.
Cómo saber si le falta aire
Con un medidor de CO₂. Cuestan poco, se ponen sobre la mesa y responden la pregunta en una reunión. El aire de afuera tiene unos 420 ppm. Muchas guías de calidad de aire usan unos 1.000 ppm como señal de que la ventilación no alcanza; durante años, ASHRAE usó como referencia no pasar de 700 ppm por encima del aire de afuera.
Si la sala pasa de 1.500 o 2.000 ppm en una reunión normal, no hay duda: le falta aire.
¿Afecta el rendimiento? Un estudio del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en 2012, encontró peor desempeño en tareas de decisión a 1.000 y a 2.500 ppm que a 600. Otros estudios encontraron efectos más chicos. Lo que nadie discute es la sensación de encierro que describe cualquiera que haya estado en una de esas reuniones.
Por qué no basta con abrir una ventana
En Panamá, el aire de afuera llega caliente y muy húmedo. Abrir la puerta o la ventana trae aire nuevo, pero también agua: el split la tiene que sacar, y si no alcanza, la sala queda fresca y pegajosa. Es la misma cuenta que hicimos para comercios con la puerta abierta: casi tres cuartas partes de lo que trae ese aire es humedad.
Por eso el aire de afuera no se mete de cualquier manera: se mete tratado.
Cómo se resuelve
- Una unidad de aire exterior tratado, que toma aire de afuera, lo enfría y lo seca antes de repartirlo a las salas. Es lo que se usa en oficinas medianas y grandes.
- Un recuperador de energía, que cruza el aire que sale con el que entra y le pasa parte del frío y de la sequedad. Reduce bastante la carga de ventilar.
- Ventilación según la ocupación: un sensor de CO₂ que abre más aire cuando la sala está llena y lo reduce cuando está vacía. Evita pagar por ventilar salas vacías.
En los tres casos, el aire de afuera es parte del cálculo de carga desde el principio. En cómo se dimensiona una oficina vimos que, en Panamá, es más de la cuarta parte del total.
¿Su sala de reuniones se pone pesada a la media hora? Escríbanos: medimos el CO₂ durante una semana y le decimos cuánto aire le falta y cómo meterlo sin meter humedad.