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La vitrina al sol de la tarde: cuánto calor entra por el vidrio

Diez metros cuadrados de vidrio claro mirando al poniente pueden meter en el local unos 16.400 BTU/h a media tarde: casi un equipo de 18.000 trabajando solo para eso. Qué cambia con una película de control solar, con otro vidrio o con sombra por fuera.

3 min de lecturaDICEC, Inc.

Un local con vitrina al poniente se pone difícil a partir de las 2 de la tarde. El aire está encendido desde la mañana y, justo cuando entra más gente, deja de dar abasto.

Muchas veces el problema no es el equipo. Es el vidrio.

El sol que atraviesa

El vidrio claro deja pasar casi toda la radiación del sol. Adentro, esa radiación calienta el piso, los exhibidores y la mercancía, y todo eso le pasa el calor al aire. El aire acondicionado lo tiene que sacar.

Cuánto entra depende de dos números: cuánto sol le pega al vidrio y qué fracción deja pasar el vidrio. Esa fracción tiene nombre: coeficiente de ganancia solar, o SHGC. Un vidrio claro sencillo anda por 0,8: deja entrar el 80 % del calor del sol.

La cuenta, para una vitrina de 10 m²

Calor que entra por 10 m² de vidrio al poniente, a media tarde

Vidrio claro
16.400 BTU/h
Con película solar
8.200 BTU/h
Vidrio de control solar
5.100 BTU/h
Supuestos: 600 W/m² de sol sobre el vidrio en un día despejado a media tarde, un valor conservador para una fachada al poniente en Panamá. Coeficientes de ganancia solar de 0,8 para vidrio claro sencillo, 0,4 para una película de control solar común y 0,25 para un vidrio de control solar. Cada producto tiene su propio valor: está en su ficha técnica.

Vidrio claro: 10 m² × 600 W/m² × 0,8 = 4.800 W, que son unos 16.400 BTU/h. Casi un equipo de 18.000 BTU/h trabajando solo para compensar el vidrio, antes de contar a la gente, las luces y la puerta.

Con una película de 0,4, la mitad. Con un vidrio de 0,25, menos de un tercio.

Lo que funciona, de más a menos

Sombra por fuera. Un alero, un toldo o una celosía detienen el sol antes de que llegue al vidrio. Es lo que más rinde, porque el calor nunca entra. En un local que da a la calle no siempre se puede, pero cuando se puede, es lo primero.

Película de control solar. Se instala sobre el vidrio existente, no requiere obra y se nota el mismo día. Hay que elegirla por su coeficiente de ganancia solar — no por lo oscura que se ve — y por cuánta luz deja pasar, porque una vitrina que no deja ver la mercancía no sirve.

Cambiar el vidrio. Es lo más caro, y tiene sentido cuando de todas formas se va a remodelar la fachada.

Cortinas o persianas por dentro. Ayudan poco: el sol ya entró y calienta la cortina, que suelta el calor dentro del local.

Lo que no conviene

  • Comprar un equipo más grande antes de mirar el vidrio. Va a trabajar sobrado toda la mañana, cuando el sol está del otro lado, y va a secar mal el aire.
  • Poner la mercancía sensible detrás del vidrio al sol. Chocolates, cosméticos y medicamentos no lo resisten, aunque el aire esté encendido. Lo vimos en farmacias.
  • Medir con el termostato. Si el termostato está lejos de la vitrina, el equipo no se entera de que esa zona está caliente.

Si además el local atiende con la puerta abierta, las dos cargas se suman. Esa cuenta está en comercios con la puerta abierta.


¿Su local se calienta en las tardes aunque el aire esté encendido? Escríbanos: medimos cuánto entra por el vidrio y le decimos qué conviene atacar primero.

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